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Lucha por la permanencia

17 junio 2009

Los chiringuitos son populares establecimientos que están situados en la mayoría de playas de toda España. Los veraneantes acuden a ellos para pasar un rato agradable a la vez que disfrutan de la brisa del mar. A los españoles nos gusta conversar, estar con los amigos en la calle y al aire libre y los chiringuitos sacian estas necesidades. Y aunque muchos se quejen por los elevados precios de estos establecimientos quedan justificados por su idónea localización.

A partir de ahora solo podremos acudir a los chiringuitos desmontables de la playa, la Ley de Costas no va a permitir que haya ni uno solo en la arena. Este es el objetivo del Medio Ambiente y en la costa mediterránea ya han comenzado algunos de los derribos. La ley lo dice bien claro no se puede construir nada encima de la arena ni en los siguientes cien metros, ya que, según la Ley de Costas del año 1988, invaden las zonas públicas habilitadas para el ocio ciudadano además del impacto en el medio ambiente. Es decir todas las construcciones o servicios que puedan tener alguna relación con la playa se tendrán que establecer fuera de esta. La reacción no se ha hecho esperar, los hosteleros y los consumidores se han unido para protestar contra esta nueva ley, prepárense porque la polémica está servida.

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La repercusión ha sido tal que miles de personas han mostrado su indignación a través de la conocida red social, Facebook. Estos son algunos de los grupos creados: “Salvemos los chiringuitos”, “No a la ley de anti-chiringuitos”, “Sí a los chiringuitos” o “Por una España con chiringuitos”… Todos somos conscientes de que esta iniciativa es buena para el medio ambiente pero la mayoría de los ciudadanos la hemos acogido como un ataque a nuestras costumbres.

Según técnicos medioambientales, los chiringuitos en la playa no producen un impacto significativo ya que la playa no es un ecosistema vivo. Estos establecimientos no dañan el hábitat natural de especies animales y vegetales puesto que no existen. En mi opinión dos principales daños que pueden llegar a causar son: el impacto visual en el paisaje y la contaminación indirecta de los residuos que genera la actividad de este sector. Pero son daños que tienen solución ya que con una adecuada gestión de residuos y el mantenimiento correcto de la playa se evitarían. Por este motivo antes se tendría que dar prioridad a otras muchas cosas que afectan más al medio ambiente que no unos establecimientos en la playa.

Por otra parte, esta ley deja muchos cabos sueltos, sobre todo para aquellos que obtuvieron la concesión antes de la ley de costas. Los dueños de los chiringuitos protestan porque piensan que salen perdiendo con esta decisión, aunque en realidad pueden salir beneficiados, ya que las ubicaciones alternativas que se están buscando serán definitivas y, además, los propietarios de las casetas no se verán obligados a renovar cada año la concesión.

Así que aprovechen porque este verano puede ser el último en el que se disfrute de unas cañitas con los pies sobre la arena de un chiringuito de playa ya que para tomar algo tendremos que abandonar las toallas y darnos un paseo, por lo menos, hasta el paseo marítimo.

 

Andrea Méndez Creu  2º de Comunicación Audiovisual UIC

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